“LA ARQUITECTURA, LA PINTURA Y LA ESCULTURA”


El grupo escultórico que Suñol ejecutó con destino a la fachada de nuestro Museo Nacional del Prado es una feliz alegoría propia del sitio en que había de ser colocada. Las tres figuras que lo componen son por su modelado la expresión sentida del concepto que el artista tiene de las bellas artes simbolizada por aquéllas. Su pergeño, su actitud y la composición en que las reunió la mano diestra del escultor, sin olvidar los atributos que dan carácter al grupo, acusan en Suñol aquel ideal estético que sin duda presidía, cual siempre, su espíritu cuando plasmaba este grupo destinado al pórtico del incomparable museo.

La fachada jónica del Museo era presidida originariamente por un grupo escultórico dedicado a representar la Apoteosis de Apolo y las Musas, proyectado por el escultor granadino Pedro Hermoso, entorno a 1829, pero el artísta falleció al poco tiempo, siendo continuada la talla por Ramón Barba, el cual abandonó la tarea ante la mala calidad de la piedra.

Fue en 1881, cuando se encargó su ejecución a Jerónimo Suñol, quien lo realizó en 1898, dejándola reducida a la alegoria de La Arquitectura, la Pintura y la Escultura. Esa mala calidad del material, tuvo sin lugar a dudas la culpa del deterioro del monumento, que hubo de ser retirado a mediados del siglo XX, por los desperfectos que el tiempo había ocasionado en la piedra.