DANTE

(1863)

Esta escultura le hizo famoso, con solo veinticuatro años de edad.

Ver artículo de ABC sobre la estatua. Jerónimo SUÑOL PUJOL
Barcelona 1839 - Madrid 1902
Dante
1864
Bronce
94 x 40 x 82 cm
No firmada ni fechada
Aportación de la Diputació Provincial a los Museos de Arte de Barcelona, 1906
MNAC/MAM 10528


Medalla de Segunda Clase de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1864. La obra expuesta -en yeso- fue realizada en Roma y fue adquirida por el Estado con destino al Museo de Arte Moderno de Madrid. El escultor hizo una versión en mármol que expuso en su estudio romano y diversos ejemplares para coleccionistas extranjeros. La Diputació Provincial de Barcelona encargó a Suñol este ejemplar que seguramente fundió en bronce la casa Masriera y Campins en 1901.

EXPOSICIONES:
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1864, cat. ne 474, p. 85; Salón de la Société des Artistes Frangais, París, 1869, cat. nQ 3.723; Un siglo de arte español 1856-1956, Madrid, 1955, cat. nfi 67; Escultura española 1900-1936, Madrid, Palacio Velázquez, 23 mayo - 22 julio 1985, p. 288, fig. p. 40; Escultura catalana del segle XIX. Del Neoclassicisme al Realisme, Barcelona, Llotja, 2-23 noviembre 1989, cat. ne69, fig.

 

BIBLIOGRAFÍA:
"Novas" en La Renaixensa, 28 febrero 1878, año VIII, ns 4, tomo I, p. 172; E. Martínez de Velasco, "Nuestros grabados. Bellas Artes" en La Ilustración Española y Americana, Madrid, 8 marzo 1882, año XXVI, ne 9, p. 142-143; E. Tamaro, "Nostres gravats" en Ilustrado Catalana, Barcelona, 15 agosto 1888, año IX, ns 194, p. 234, fig. portada; "Efemérides" en Blanco y Negro, Madrid, 8 mayo 1892, año II, ne 53, fig. p. 289; Catálogo Provisional del Museo de Arte Moderno, Madrid, 1899, cat. n2 59 y 1900, cat. ns 70; C, "Gaseta de Belles Arts" en La Veu de Catalunya, Barcelona, 17 noviembre 1901, año XI, ns 1.027; A. García Llansó, "Jerónimo Suñol" en La Ilustración Artística, Barcelona, 10 noviembre 1902, año XXI, nB 1089, fig. p. 733; "Panorama Universal" en Hojas Selectas, Biblioteca Salvat, ns 12, Barcelona, diciembre 1902, p. 1.132; "Dante Alighiere" en D'Ací d'Allá, Barcelona, octubre 1921, vol. Vil, ns 10, fig. entre p. 736-737; F. Guasch y E. Batlle, Catálogo del Museo de Arte Contemporáneo, Barcelona, Junta de Museos, 1926, ns 32, p. 75; Guía del Museo de Arte Moderno, Barcelona, 1945, p. 44 y 1953, p. 42; F. Miquel i Badia, El arte en España. Pinturas y Esculturas modernas, Barcelona, Elias y Compañía, s/a, p. 358.

 

COMENTARIO DE JOSÉ RAMÓN MÉLIDA

“La obra con que Suñol dio a conocer su nombre y su gran mérito juntamente en la ocasión ya dicha, fue el Dante. El modo como acertó nuestro artista a representarle justifica el éxito y el fundamento de aquella reputación. La figura no puede ser más expresiva ni más sencilla. Dante medita. Sentado, inclinado hacia delante, la barba apoyada en la mano diestra, el codo en la rodilla, está en un paréntesis de la lectura del libro que conserva en la mano izquierda, teniendo por registro entre las páginas el dedo índice. Los versos de Virgilio le han sugerido la visión de lo inmortal, y con la mirada, como abismada en la tierra, pasa por aquella frente, augusta y serena, la visión del Infierno, o si se quiere, del gran misterio de la vida. Aquella es la figura precisa del divino poeta de la Edad Media , en cuya mente resucita la belleza del arte antiguo; es el símbolo de la gestación misteriosa del nuevo arte. Viste la amplia vestidura que pliega como la túnica de las imágenes sienesas, y sobre la caperuza toscana ostenta los laureles que le ciñó la admiración. Inútilmente se buscaría en estatua tan expresiva, que lo es a la manera de las creaciones de Fidias y Polycleto, en las cuales la expresión no está en el rostro, sino en la totalidad de la figura, rasgo alguno por donde salgan con arrogancia a la superficie el pensamiento semi-heroico del autor. Supo éste atemperar su brío en el clásico reposo de la estatuaria antigua; supo en ella y en su descendiente la florentina, depurar su exquisito gusto; alcanzó por medio de la emulación que le despertaban los grandes maestros, esa preciosa sencillez de composición y de líneas, que es el mayor encanto y el mérito mas alto en la realización del arte. Como rasgo mas personal imprimió a su obra un suave y noble realismo que da a un tiempo la nota moderna y la que corresponde a la tradición artística española. Debió luchar para ello con el pie forzado del rostro de Dante, cuya mascarilla utilizaría, aunque nunca podía suplir al modelo vivo. El de las manos sí lo tuvo en el pintor valenciano Agrassot, que con tan amistosa complacencia contribuyó al éxito de Suñol, el cual extremó en tan importantes trozos de su obra el estudio y la delicadeza de factura: son unas manos maravillosas. El plegado de los paños, sin nada de artificioso, recuerda el de las figuras góticas. Toda la figura es fina y elegante.”