LA EPOCA.- Viernes 1º

JERÓNIMO SUÑOL

Ha muerto este ilustre escultor. El arte español está de duelo con esta desgracia .

El autor de luna de las más inspiradas obras artísticas del pasado siglo, El Dante, ha ido a reunirse con sus amigos Fortuny y Rosales. Es el último adiós que nos da la pasada generación de artistas.

¡Pobre y querido maestro! Cumplido caballero y de ideales, en su cuerpo prematuramente caduco por las enfermedades, aun vibraba su alma joven y entusiasta por el arte. ¡Cuantas veces, en el pasado invierno, le vi derribar, inclemente, montones de bellezas al destruir la labor de muchos meses, acumulada en la figurita desnuda de una Nana! Los profanos admirábamos la hermosura y expresión de las líneas y protestábamos de que la preciosa figura sufriera la destrucción a que su creador la condenaba; pero Suñol, con plácido semblante y franca sonrisa, nos decía:

-Si, es bonito; algo de esto da el natural; pero no el lo bastante hermoso; no es esto lo que yo quiero. Eso es muy malo -. Y con enérgica voluntad y llenos los ojos de vibrantes destellos, ponía sobre la figura la delicada mano que tanto arte había sabido producir, y el barro o la cera caía en irregulares trozos.

Hacia tiempo que las energías físicas iban abandonando al artista. Las últimas fueron empleadas en la estatua del marqués de Salamanca, que ha de emplazarse en la calle de Velazquez. El mismo día en que la dio por terminada, y cuando empezaba a pensar en la figura representativa de las Bellas Artes que le había sido encargada para el monumento a D. Alfonso XII, cayó en cama para no levantarse mas.

Con el mismo temor que el ungido sacerdote se acerca al ara, así, lleno de fe, invocando la eterna belleza, se acercaba Suñol al caballete de trabajo. Por eso todo su arte es honrado, sincero, reposado, y sus estatuas tienen el sello del genio; díganlo, su divino Dante y la severa escultura del general O'Donnell, de la iglesia de las antiguas Salesas.

La obra de Suñol anda esparcida por el mundo: en América está su incomparable Colón; en Inglaterra, el Dante; en Madrid, entre otras, nos quedan unos apóstoles en San Francisco el Grande; las Bellas Artes de la fachada del Museo del Prado, Colón en Recoletos, el mausoleo de O'Donnell y muchas joyas en los palacios de la duquesa de Denia, marques de Linares y conde de Valdelagrana, amén de una perfecta reducción en bronce del Dante, que queda en su estudio.

No solo brilló Suñol en arte profano, pues en el arte religioso ha dejado buen numero de joyas artísticas, tales como las imágenes de la capilla del palacio de Linares y el incomparable San Francisco Javier que para el castillo de Javier, en Navarra, terminó hace dos años.

Murió Jerónimo Suñol ayer, ayer a los sesenta y tres años de edad.

Había nacido en Barcelona en 1839. En aquella Escuela de Bellas Artes hizo sus estudios, y a los veinticuatro años de edad había obtenido con una alta recompensa la consagración de su talento.

Dos años mas tarde ganaba en reñido concurso un primer premio con su estatua de "Himeneo", obra premiada con una medalla meses mas tarde en la Exposición Universal de París, y a partir de entonces su carrera gloriosa y afortunada no se ha interrumpido.

Mañana, a las diez, se verificará el entierro del eminente artista. Tras su cadáver irán a rendirle el último homenaje de cariño y respeto todos sus amigos y admiradores. Y decir admiradores de Suñol, es decir cuantos aman el arte y la belleza.